La forma cardiovascular y la resistencia muscular a la fuerza no son lo mismo
A menudo se usa la palabra «resistencia» como un concepto único, pero fisiológicamente la forma cardiovascular (lo eficientemente que el corazón y los pulmones llevan oxígeno a los músculos durante un esfuerzo sostenido) y la resistencia muscular local (de fuerza) en un grupo muscular concreto son cualidades parcialmente independientes, y cada una requiere su propio tipo de entrenamiento.
Un maratoniano con un sistema cardiovascular excepcionalmente eficiente puede quedarse sin aire manteniendo una plancha o en una serie de sentadillas con barra de muchas repeticiones, no por una falta general de oxígeno, sino por la fatiga local que se acumula en fibras musculares concretas, limitadas por sus propias características metabólicas y estructurales más que por la función cardiaca general.
Por eso mejorar el rendimiento en carreras de larga distancia no se traslada de forma automática a hacer muchas repeticiones de sentadilla, y viceversa: un atleta de fuerza con una excelente resistencia muscular local en las piernas puede llegar sin aire tras un par de minutos de trote suave. Para una forma física equilibrada donde ambas cualidades importan, hay que entrenarlas por separado en lugar de confiar en que una se traslade a la otra.