Entrenamiento

La resistencia a la fuerza y la fuerza máxima son adaptaciones de entrenamiento distintas

Aguantar una plancha de 3 minutos y hacer sentadilla con el doble de tu peso corporal son habilidades diferentes

La fuerza máxima —la capacidad de generar la mayor fuerza posible en una sola repetición— y la resistencia a la fuerza —la capacidad de sostener un esfuerzo submáximo durante un tiempo prolongado o muchas repeticiones— dependen de mecanismos fisiológicos parcialmente distintos, aunque ambas entren dentro de las cualidades de «fuerza» en sentido amplio.

La fuerza máxima depende más de la capacidad del sistema nervioso para reclutar el máximo número de fibras musculares a la vez y del área de sección transversal del músculo. La resistencia a la fuerza depende más de la capacidad del músculo para usar el oxígeno de forma eficiente y eliminar los subproductos metabólicos sin que baje la intensidad, algo más cercano a las adaptaciones aeróbicas y metabólicas que a las puramente neuromusculares.

Entrenar una da un traslado limitado a la otra: un maratoniano con una excelente resistencia de fuerza en las piernas suele estar lejos de poder hacer una sentadilla con carga máxima, y al revés, un powerlifter con una sentadilla máxima impresionante no necesariamente aguantará mucho en una posición estática o en una serie de muchas repeticiones. Si un objetivo requiere ambas cosas —deportes de combate o atletismo funcional, por ejemplo—, el programa necesita incluir deliberadamente los dos tipos de estímulo en lugar de confiar en que uno se traslade al otro.