Entrenamiento

Por qué la fuerza de voluntad es mala estrategia para entrenar con constancia

Depender de la motivación cada día es la receta perfecta para dejarlo en un par de meses

La fuerza de voluntad parece, intuitivamente, la cualidad principal que necesitas para entrenar con constancia: «simplemente aprieta los dientes y ve». Pero la investigación sobre autorregulación muestra que la fuerza de voluntad se comporta como un recurso limitado que se agota a lo largo del día: cuantas más decisiones y autocontrol gasta alguien en otras partes de su vida, menos le queda para obligarse a ir al gimnasio por la tarde.

Las personas que entrenan de forma constante durante años dependen, de media, menos de la motivación y más del hábito y del diseño del entorno: un horario fijo de entrenamiento, una bolsa preparada de antemano, ir directamente desde el trabajo en lugar de pasar antes por casa, donde es fácil convencerse de no ir. Un hábito exige mucha menos fuerza de voluntad consciente que una decisión que se toma de cero cada vez.

En la práctica: en lugar de depender de la motivación, que inevitablemente fluctúa día a día, es más eficaz diseñar una vez el entorno y el horario para que entrenar exija tomar el mínimo de decisiones; así, ir al gimnasio deja de depender de lo inspirado que te sientas un martes cualquiera.