La creatina es el suplemento deportivo más estudiado, y aun así sigue rodeada de mitos
La creatina monohidratada es uno de los suplementos deportivos más estudiados, respaldado por cientos de estudios clínicos a lo largo de las últimas décadas, y aun así siguen pegados a ella bastantes mitos. Uno de los más persistentes es que daña los riñones. En personas con los riñones sanos, los estudios controlados a largo plazo —incluido el seguimiento de atletas que la han tomado durante años— no encuentran ningún efecto negativo relevante sobre la función renal. La precaución está realmente justificada solo en personas con enfermedad renal previa, que deberían consultarlo primero con un médico.
Un segundo mito es que el aumento de peso por la creatina viene de la grasa. El mecanismo real es la retención de agua dentro de las células musculares (no bajo la piel), que puede añadir 1-2 kg al volumen muscular y al número de la báscula en las primeras semanas de uso, pero no tiene nada que ver con la masa grasa, e incluso puede hacer que los músculos se vean ligeramente más llenos por el volumen celular extra.
Un tercer mito es que la creatina solo es útil para los deportes de fuerza. Más allá de las ganancias de fuerza y tamaño muscular, las investigaciones recientes han encontrado beneficios en la función cognitiva bajo privación de sueño y estrés, y en el contexto de la recuperación tras lesiones craneales; su alcance resulta ser notablemente más amplio que «un suplemento para levantadores».