Nutrición

«Bebe más agua» no siempre soluciona los calambres

Los calambres musculares no siempre tienen que ver con la deshidratación

Los calambres durante o después de entrenar se atribuyen automáticamente a no beber suficiente agua, pero la investigación sobre qué los provoca realmente pinta un panorama más complejo. Además de la deshidratación, importa el equilibrio de electrolitos —sodio, potasio, magnesio y calcio, todos ellos perdidos con el sudor junto con el agua—, y reponer solo con agua sin electrolitos a veces puede empeorar las cosas al diluir aún más el sodio que queda en la sangre.

Otra línea de investigación relaciona los calambres no con el balance de líquidos en absoluto, sino con la fatiga neuromuscular: las fibras musculares sobrecargadas y cansadas se vuelven más propensas a contracciones involuntarias con independencia del estado de hidratación, lo que explica por qué los calambres aparecen más a menudo hacia el final de sesiones largas o inusualmente intensas incluso en personas que bebieron agua de sobra.

En la práctica: si los calambres persisten a pesar de beber suficiente agua, merece la pena revisar los electrolitos en tu dieta en general (no solo durante el entrenamiento) y si tu volumen de entrenamiento ha superado tu nivel actual de forma física, en lugar de limitarte a beber más.