Probióticos y alimentos fermentados: una herramienta infravalorada para quienes entrenan
El entrenamiento intenso y regular somete al sistema inmunitario y a la digestión a una carga extra; existe un fenómeno bien documentado de bajada temporal de la inmunidad tras sesiones especialmente duras o largas, por lo que las personas que entrenan de forma exigente a veces enferman más, no menos, que las personas sedentarias. La salud de la microbiota intestinal está directamente ligada a la función inmunitaria, ya que una gran parte de las células inmunitarias del cuerpo vive en tejido asociado al intestino.
Los alimentos fermentados —yogur con cultivos vivos, kéfir, chucrut, kimchi— contienen bacterias beneficiosas vivas que pueden ayudar a apoyar la diversidad y el equilibrio de la microbiota intestinal. Los estudios en atletas muestran que el consumo regular de alimentos probióticos se asocia a menos infecciones respiratorias en periodos de entrenamiento intenso, junto con una absorción de nutrientes algo mejor, especialmente relevante para quienes comen mucha proteína y dependen de una digestión eficiente.
En la práctica: añadir alimentos fermentados a la dieta de forma regular es una incorporación sencilla y económica a un plan de entrenamiento, sobre todo en periodos de alto volumen de entrenamiento, cuando el riesgo de una bajada temporal de inmunidad es mayor de lo habitual.