Nutrición

La sed aparece cuando la deshidratación ya ha empezado

Esperar a tener sed no es una estrategia de hidratación fiable

La sed la regulan unos osmorreceptores en el cerebro que responden al aumento de la concentración de sustancias en la sangre por la pérdida de líquido. El problema es que este mecanismo tiene, por naturaleza, un retraso inherente: cuando la sed se hace notar, el cuerpo ya ha perdido una cantidad significativa de líquido; distintas estimaciones sitúan el umbral de sed perceptible en torno al 1-2% del peso corporal perdido en forma de agua, una cifra ya suficiente para reducir de forma medible el rendimiento físico y mental.

Con la edad, la sensibilidad del mecanismo de la sed disminuye aún más, por lo que las personas mayores tienen mayor riesgo de deshidratación con el mismo nivel de pérdida de líquido: sencillamente no notan la señal con la misma intensidad que cuando eran más jóvenes.

Pauta práctica para cualquiera que entrene: durante una sesión larga o intensa, no esperes a notar una sed clara para empezar a beber; para entonces el rendimiento ya habrá bajado en parte. Es más inteligente beber pequeñas cantidades con regularidad durante la sesión y usar después el color de la orina como guía (amarillo pálido es buena señal de hidratación adecuada) en lugar de fiarte solo del impulso subjetivo de beber.