El vínculo infravalorado entre la vitamina D y la fuerza y la recuperación
La vitamina D se suele asociar sobre todo a la salud ósea, pero sus receptores también están presentes en el tejido muscular, donde participa en procesos relacionados con la síntesis de proteína muscular y la función de las fibras musculares. Los estudios relacionan la carencia de vitamina D con una menor fuerza muscular, una recuperación más lenta tras el entrenamiento y un mayor riesgo de ciertas lesiones, incluidas las fracturas por estrés en atletas con alto volumen de entrenamiento.
Paradójicamente, la carencia también es habitual entre quienes entrenan de forma regular, sobre todo quienes entrenan principalmente en interiores, viven en latitudes con poca luz solar durante buena parte del año, o usan protector solar de forma constante (lo que bloquea la síntesis de vitamina D en la piel). La vitamina D se sintetiza en la piel con la exposición a los rayos UV, y sin suficiente tiempo al sol es difícil compensar la carencia solo con la dieta, ya que hay pocas fuentes alimentarias relevantes en una dieta típica.
Para quien entrena, especialmente en otoño e invierno o con un entrenamiento sobre todo en interiores o gimnasio, merece la pena revisar los niveles de vitamina D con un análisis de sangre; una carencia es fácil de corregir con un suplemento, pero a menudo pasa desapercibida, disfrazada de cansancio normal por el entrenamiento.