El entrenamiento con el propio peso corporal puede ser tan eficaz como el gimnasio
Existe la creencia extendida de que el progreso serio en fuerza y tamaño muscular es imposible sin pesos libres y máquinas, y que el entrenamiento con el propio peso corporal solo sirve para principiantes que mantienen una forma física básica. La realidad es más matizada: la sobrecarga progresiva, el principio central detrás del crecimiento muscular, es totalmente alcanzable sin equipamiento externo, mediante variaciones más difíciles del ejercicio (de las flexiones normales a las flexiones a una mano, por ejemplo), más repeticiones, un tempo más lento o menos descanso entre series.
Los estudios que comparan el entrenamiento con el propio peso corporal a alta exigencia con el entrenamiento de fuerza tradicional con carga externa, a niveles de esfuerzo comparables, encuentran ganancias similares de fuerza y masa muscular, especialmente dentro del rango accesible para la mayoría de las personas sin entrenar o con un nivel moderado. La limitación real aparece en un nivel avanzado: un atleta muy fuerte acaba encontrando más difícil localizar variaciones de peso corporal lo bastante exigentes para seguir progresando; el peso externo ofrece, en ese punto, una forma más cómoda y predecible de aumentar la carga de manera lineal.
En la práctica: para la mayor parte del recorrido de entrenamiento —de principiante a aficionado avanzado—, no tener acceso a un gimnasio no es una barrera real para ganar fuerza y músculo, siempre que el entrenamiento con el propio peso corporal se aborde con el mismo sistema que el entrenamiento con pesas.