Las agujetas no son la prueba de que has entrenado bien
Mucha gente cree que cuanto más agujetas tengas al día siguiente, más duro has entrenado. En realidad, las agujetas o dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés) son sobre todo una reacción a una carga poco habitual, no una medida del crecimiento muscular. Se originan por microdaños en las fibras y la respuesta inflamatoria que provocan, y son más intensas cuando cambias de ejercicio, aumentas el rango de movimiento o le das un énfasis inusual a la fase excéntrica (de bajada) de un movimiento.
Con el tiempo, entrenando de forma regular, tu cuerpo se adapta —esto se conoce como el «efecto de la sesión repetida»— y las agujetas provocadas por la misma carga se vuelven más leves aunque el progreso siga produciéndose. Así que si dejas de tener agujetas con tu rutina habitual después de un mes entrenando, es una buena señal, no la prueba de que el entrenamiento haya dejado de funcionar.
Mejor haz seguimiento de la progresión real: los pesos que mueves, las repeticiones, la calidad técnica. Las agujetas son solo un efecto secundario de la novedad, no el objetivo del entrenamiento.