Mitos

Cardio en ayunas: la verdad sobre su efecto «quemagrasas»

Entrenar por la mañana sin desayunar quema más grasa, sobre todo sobre el papel

La idea del cardio en ayunas se apoya en un hecho real: sin carbohidratos circulando en la sangre, el cuerpo pasa antes a usar ácidos grasos como combustible durante esa sesión concreta. Eso es cierto, pero es solo una parte del cuadro completo, y por sí sola resulta engañosa.

Lo que importa no es la grasa «quemada» durante esa hora, sino tu balance energético total en 24 horas. Los estudios que comparan entrenar en ayunas frente a entrenar habiendo comido, con el mismo total calórico semanal, no suelen encontrar diferencias relevantes en la pérdida de grasa tras varias semanas. La grasa extra quemada en el momento se compensa con la forma en que el cuerpo reparte la energía de otra manera el resto del día después de comer.

También tiene un inconveniente: entrenar con el estómago vacío reduce la intensidad, sobre todo en el trabajo de fuerza, simplemente tienes menos «gasolina» para tus pesos de trabajo. Así que entrenar en ayunas es más una cuestión de comodidad y tolerancia personal que una ventaja científicamente probada para perder grasa.