Entrenar en ayunas no «quema» tu músculo
La idea de que entrenar con el estómago vacío provoca la degradación muscular para obtener energía se basa en un proceso real: la gluconeogénesis, la síntesis de glucosa a partir de fuentes que no son carbohidratos, incluidos los aminoácidos. El problema es que esta idea se simplifica en exceso hasta llegar a «sáltate el desayuno y pierdes músculo», cuando la escala real del proceso es mucho menor.
La primera opción del cuerpo para la gluconeogénesis son los aminoácidos del pool circulante y las reservas de glucógeno hepático, no la degradación activa de fibras musculares tras solo unas horas sin comer. El uso relevante de proteína muscular como energía solo se activa después de un déficit mucho más largo y profundo: muchas horas de ayuno serio combinadas con unas reservas de glucógeno agotadas, no un entrenamiento matutino antes del desayuno.
Un factor mucho más determinante para preservar el músculo es tu ingesta total diaria de proteína y hacer entrenamiento de fuerza que le indique al cuerpo que conserve el músculo, no la hora concreta de tu última comida antes de entrenar.