Mitos

Por qué las pastillas «quemagrasas» casi nunca funcionan

La mayoría de los quemagrasas son solo cafeína con un envase caro

La industria de los suplementos vende decenas de productos que prometen acelerar la pérdida de grasa. Si te fijas bien en la lista de ingredientes de la mayoría de los «quemagrasas», normalmente el compuesto activo principal es la cafeína o algo muy parecido, a veces combinado con extracto de té verde o L-carnitina.

La cafeína sí eleva ligeramente el gasto energético en reposo (termogénesis), pero el efecto es pequeño, en torno a un 3-5% durante unas horas, lo que equivale a lo que aporta más o menos una manzana pequeña en calorías. La L-carnitina, en teoría, ayuda a transportar los ácidos grasos hacia las mitocondrias para quemarlos, pero en personas con niveles normales de carnitina (es decir, casi todo el mundo), suplementarla no aumenta la oxidación de grasa, porque ese paso del transporte no es en realidad el cuello de botella.

La realidad es que ningún suplemento legal sustituye al déficit calórico como motor principal de la pérdida de grasa. En el mejor de los casos, los quemagrasas dan un empujón pequeño y temporal a la energía y la concentración, algo que puede venir bien para entrenar, quizá, pero no es magia embotellada.