Mitos

El entrenamiento de fuerza no frena el crecimiento en niños y adolescentes

El mito de las «placas de crecimiento dañadas» no lo respalda la investigación

Durante años se advirtió a padres y entrenadores de que el entrenamiento de fuerza en la infancia o la adolescencia dañaba las placas de crecimiento óseo y frenaba la estatura final. Esa idea proviene sobre todo de casos aislados de lesiones relacionadas con levantamientos máximos sin control, no de datos sistemáticos sobre un entrenamiento bien estructurado.

Las declaraciones de posición de las principales organizaciones de medicina deportiva, basadas en décadas de investigación, coinciden en que un entrenamiento de fuerza bien diseñado, con buena técnica y una progresión de carga gradual, es seguro para niños y adolescentes y no se asocia a una menor estatura final. De hecho, se asocia a beneficios reales: mejor densidad ósea, mejor coordinación y un menor riesgo general de lesión deportiva gracias a un sistema musculoesquelético más fuerte.

La condición clave es una supervisión cualificada y una progresión de peso sensata con buena técnica, no evitar el entrenamiento de fuerza por completo. Son los intentos descontrolados de levantar el máximo sin supervisión, no la categoría de ejercicio en sí, los que suponen un riesgo real de lesión para los deportistas jóvenes.