Mitos

Correr no «destroza» las rodillas: el mismo mito que las sentadillas, otro deporte

Los corredores habituales tienen, de media, menos probabilidad de artrosis de rodilla que quienes no corren

La idea de que correr desgasta las articulaciones de la rodilla por el impacto repetido suena lógica, y por eso está tan extendida. Pero los grandes estudios observacionales que siguen a corredores durante décadas encuentran algo inesperado: los corredores habituales no muestran, de media, un riesgo mayor de artrosis de rodilla, e incluso algunos datos apuntan a un riesgo menor en comparación con las personas sedentarias.

El mecanismo se parece al de las sentadillas: el cartílago articular es tejido vivo que se adapta a una carga regular y moderada volviéndose más resistente, en lugar de desgastarse de forma lineal como una pieza mecánica. La falta de carga articular, por el contrario, se asocia a músculos y ligamentos de sostén más débiles, lo que aumenta la vulnerabilidad de la articulación a largo plazo.

El verdadero riesgo para las rodillas de los corredores viene de un aumento brusco y descontrolado del volumen o la intensidad sin una adaptación gradual, un calzado inadecuado que no encaja con la mecánica del pie, y prescindir por completo del entrenamiento de fuerza de piernas que sostiene la articulación desde fuera. Correr de forma moderada y con una progresión gradual es más un factor protector para la salud de las rodillas que uno destructivo.