No todo el sueño es igual de útil para la recuperación
El sueño pasa por fases que se repiten, y cada una cumple un papel diferente en la recuperación física. El sueño profundo de ondas lentas (la fase en la que cuesta más despertarse) es cuando se libera la mayor parte de la hormona del crecimiento y ocurre la reparación del tejido físico, incluida la síntesis de proteína muscular. El sueño REM, donde ocurren los sueños, está ligado sobre todo a la recuperación cognitiva, la consolidación de la memoria y la regulación emocional.
El sueño profundo ocupa una parte mayor de la noche al principio y va disminuyendo poco a poco hacia la mañana, mientras que el sueño REM hace justo lo contrario, aumentando cuanto más cerca está el despertar. Eso significa que, para la misma duración total de sueño, irse a dormir antes tras un entrenamiento físico duro puede darte más sueño profundo reparador que irse a dormir más tarde con el mismo tiempo total en la cama.
En la práctica: no solo importan las horas totales de sueño, sino su estructura; un horario de acostarse constante y dormir lo suficiente sin interrupciones (sin que la alarma corte el ciclo demasiado pronto) afecta directamente a cuánta recuperación física real obtienes realmente de una noche de sueño.