
Por qué es casi imposible controlar el apetito después de dormir mal
El hambre y la saciedad las regulan en gran parte dos hormonas: la grelina, que le dice al cerebro «toca comer», y la leptina, que señala «ya has comido suficiente». En condiciones normales se mantienen en equilibrio, y el sueño es uno de los factores que ajusta con precisión ese equilibrio.
Incluso una sola noche de sueño insuficiente (menos de 5-6 horas) puede elevar la grelina en torno a un 15% y reducir la leptina en una proporción similar: el hambre se intensifica mientras la señal de saciedad se debilita, casi al mismo tiempo. Además, la falta de sueño reduce la actividad de la corteza prefrontal, la región cerebral responsable del autocontrol y la toma de decisiones, lo que hace físicamente más difícil resistirse a los alimentos muy calóricos.
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Empezar entrenamiento gratisEsto explica en gran parte por qué la comida rápida y los dulces resultan tan tentadores después de una noche sin dormir bien: no es falta de voluntad, es la consecuencia directa de un estado hormonal alterado. Priorizar un sueño de calidad es una de las herramientas más infravaloradas para el control del peso.
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