Mitos
La respiración nasal no es un atajo para mejorar el rendimiento
La respiración nasal calienta, humidifica y filtra el aire inhalado, pero también genera más resistencia al flujo de aire que respirar por la boca. A medida que aumenta la intensidad del ejercicio, la ventilación debe incrementarse considerablemente para aportar oxígeno y eliminar dióxido de carbono. Limitarse a respirar por la nariz puede dificultar este proceso sin mejorar la cantidad de oxígeno que pueden utilizar los músculos.
Las afirmaciones de que la respiración nasal mejora drásticamente el rendimiento suelen apuntar al óxido nítrico producido en las fosas nasales. Aunque el óxido nítrico cumple funciones fisiológicas, existen pocas pruebas de que este mecanismo proporcione una ventaja significativa de resistencia durante el ejercicio intenso. Los atletas pasan de forma natural a respirar a la vez por la boca y la nariz cuando aumenta la demanda de ventilación; esa respuesta es útil, no disfuncional.
Respirar únicamente por la nariz puede servir como una forma sencilla de comprobar la intensidad durante el cardio suave: si no puedes mantenerlo cómodamente, quizá estés superando un ritmo fácil. Hazlo cuando te resulte natural, pero respira por la boca durante el ejercicio más intenso en lugar de considerar la respiración nasal un requisito para el rendimiento.