Los micronutrientes con más probabilidad de escasear en quienes entrenan duro
Perseguir objetivos de proteína y calorías suele dejar el estado de micronutrientes como algo secundario, pero el entrenamiento intenso realmente eleva el requerimiento de varios nutrientes específicos por encima de lo que necesita una persona sedentaria. El hierro es un caso común, especialmente en mujeres y atletas de resistencia - el entrenamiento duro aumenta el recambio de glóbulos rojos y las pérdidas de hierro por el sudor, y un hierro bajo limita directamente el suministro de oxígeno y el rendimiento de resistencia mucho antes de manifestarse como anemia diagnosticada.
La vitamina D y el magnesio son otras dos carencias frecuentes. La vitamina D afecta la función muscular y la recuperación, y es fácil quedarse corto para quien entrena en interiores o vive donde la exposición al sol es limitada buena parte del año. El magnesio se pierde con el sudor y juega un papel en la contracción y relajación muscular, la producción de energía y la calidad del sueño - todo relevante para alguien que entrena duro e intenta recuperarse de ello.
Nada de esto significa suplementar todo a ciegas; el exceso de algunos de estos nutrientes conlleva sus propios riesgos. El paso práctico es revisar periódicamente los marcadores clave (especialmente hierro y vitamina D) en lugar de adivinar, y priorizar una dieta variada con alimentos ricos en hierro, algo de exposición al sol, y alimentos ricos en magnesio como verduras de hoja, frutos secos y cereales integrales, antes de recurrir a un suplemento.
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